Aaatthhrrraah!!! (N.del T.:Fuego!!!)

Hace unos días, por enésima vez, volví a ver La Guerra del Fuego.

Sin embargo, ver La Guerra del Fuego no es tan sólo “ver una película”. Les digo, es un viaje espacio-temporal (sin moverte de tu casa) hacia unos 80.000 años atrás, tiempos del comienzo del fin del palurdo Neanderthal y de la creciente arremetida del refinado Cro-Magnon. Y eso es decir poco.

Tal vez tenía 8 años de edad la primera vez que me encontré con ella. TVN la promocionaba con bombos y platillos para la noche del domingo en sus Best Sellers ( ¿recuerdan? ). Era tarde, al menos para alguien de esa edad.

Al otro día el colegio amenazaba con sus voraces fauces matinales. Quiero creer que mi ya entonces declarada pasión por la antigüedad y la historia, y no un berrinche simplón, fue lo que me proveyó del salvoconducto necesario para disfrutar de esta maravilla: una aventura heroica, una epopeya cual Star Wars pero en la pre-historia. Un relato de valentía, de búsqueda, de misterio y gloria, y de amor… y un retorno. Paaafff!!! La vida misma. El Poder del Mito encarnado (pero de eso hablaremos más adelante).

Parecía que los realizadores hubieran tomado sus equipos y ocultándose tras peñascos y arbustos habían registrado momentos únicos, reales, en las vidas de nuestros ancestros.

Años después me enteré que el responsable de tal osadía era Jean-Jacques Annaud, también director de obras tales como El Oso, El Nombre de la Rosa y Siete años en el Tíbet.

La fotografía es un lujo, una equilibrada combinación entre el look documental y la épica naturalista. Las actuaciones, soberbias. De hecho, los actores… ¿actuaron o involucionaron?.

Entre estos destaca un naciente Ron Perlman en, para mi gusto -y junto al Vincent de la serie Beauty and the Beast-, su mejor rol hasta la fecha (sí, el mismo puñetero que hoy es Hellboy).

La música, una joya: un contraste entre la simpleza -y melancolía- étnica de un par de instrumentos de viento y los dramáticos acordes sinfónicos y arreglos corales que -valga decir, siempre me han sonado lejanamente relacionados a ese monumento del cine llamado 2001: Odisea en el Espacio- acrecientan la hondura mítica a una narración de tales intenciones.

En fin, “Quest for Fire”, oLa Guerra del Fuego”, es un must see de la filmografía de los años 80, y de la pléyade fílmica que venero. Hoy la pueden encontrar en Blockbuster o bajarla de Internet.

Entonces, deténganse un momento. Olviden por un par de horas toda sigla que viene después de un punto y esas cosas, e ingresen a un relato milenario, eterno. Les aseguro que más de alguna de las motivaciones, actitudes o vivencias de los protagonistas les sacará una sonrisa cómplice. Después de todo, así fuimos, así somos y así seremos.

Saludos al respetable!

Links
“La Guerre du Feu” (Imdb.com)
Sinópsis del Filme (Wikipedia.org)
Jean-Jacques Annaud, El Director
(Wikipedia.org)

3 comentarios

  1. Francisco says:

    Aún recuerdo cuando fue anunciada en los Best Sellers de TVN.
    Era una típica noche de domingo, estaba recien bañado, con mi pijama puesto para acostarme a ver la película. Mi padre nos obligaba a dejar bien lustrados los zapatos para iniciar de punta en blanco una fría pero entretenida semana escolar -qué recuerdos…-

    La verdad es que fue una experiencia extraña. Sentí al principio que me estaban tomando el pelo y que solo eran unas personas disfrazadas de mono, moviéndose de un lado para otro. Sin embargo, pasadas dos décadas puedo comprender que se trata de una obra a la altura de las obras más destacadas de Annaud. La ví hace pocos meses en el cable y quedé impresionado por lo natural de las actuaciones y por la sencillez de la historia (demostrando que cuando hay genios de por medio, menos es más).
    Excelente aporte amigo Felipe. Me traijste muchos recuerdos de infancia. Supongo que, coincidentemente, ‘La Guerra del Fuego’ no es más que un retrato fiel de la infancia de la raza humana.

  2. manonegra says:

    Un poema de bienvenida para el nuevo amigo reflejariano.

    Estimado amigo mío
    de las barbas colgantes
    de mirada pegada
    y de fotografías balbuseantes.

    Amigos de lentes
    de tocatas valientes
    de proyectos calientes
    y de gustos( similares) de el vientre.

    Alma gemela de travesuras
    de jugar por las puras
    se que la vida es dura
    pero, porque la barba no te la rasuras?

  3. Caramba!!!
    Se agradece a Don JF por sus palabras, ciertamente habitamos universos similares. Y agradezco también el “tunning” que realizó al artículo (usted sabe que por estos lados aún habita un neanderthal :P ).
    ¡¿Cómo se me fue una foto de monsieur Annaud?! Thx, pal!

    Al señor poeta: jejeje… la barba no me la rasuro ni por Zeus! Se agradece tamaño canto poético… qué ocurrente, doctor :)
    Salud!

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