Cinco adolescentes en un concierto sinfónico.

Hace algunos días tuve la suerte de asistir al primer concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de La Serena en su temporada 2008. Como es ya tradición en este tipo de eventos, asistió un ramillete muy particular de personajes. La polola orgullosa de su novio músico, la “tele”, las autoridades de turno que mas de algún cabeceo se mandan durante la obra, los que se creen intelectuales, un gaznápiro con una guagua, etc. Si, con una guagua (dicha sea la verdad, que ese tipo de situaciones ya no extrañan en este “planeta” llamado Chile). En fin, lo que captó mi atención fue ver a cinco adolescentes presenciando el ya mencionado evento. No más de 16 años cada uno. Probablemente se estén preguntando, ¿Que tiene de rara una cosa así? Pues la verdad, en el Chile actual es un caso muy extraño, como encontrar “una aguja en un pajar”.

Los adolescentes de hoy no aprenden nada, y lo peor es que no quieren hacerlo. En general han hecho una pésima elección de sus patrones culturales (pongo en cuestión la existencia de dicha opción, mas no obstante los adolescentes no dejan, en caso alguno, de tener responsabilidad sobre el problema). Es rotundamente obvio que escuchar la obertura de Romeo y Julieta de P. I. Tchaikovsky es capaz de generar una apertura mayor hacia un pensamiento crítico y con fundamentos que escuchar a un sujeto como Daddy Yankee. Quizás tras escuchar el nombre de “Romeo y Julieta”, estos jóvenes se interesen por leer a Shakespeare, de ahí deriven a Christopher Marlowe, Thomas Nashe, quieran saber quien fue Elizabeth I, el por qué de su importancia y así vendrán las buenas ideas que tanta falta hacen por estos días.  Por otro lado, mi vecino es un energúmeno de alrededor de 18 años que suele despertarme cada fin de semana con el éxito “reggetonero” del momento que suena a todo volumen en su equipo de música. Habla un español extraño y pocas veces logro entender lo que dice. Cuando lo hago, tiene que ver con sexo (hoy escuchaba Carla Bruni, el fenómeno “popular” del momento. Me preguntaba si sabrá por que se ha hecho famosilla y sobre el desastre que tiene su flamante esposo en Francia).

Así, la cultura adolescente le abre las puertas de par en par a la ignorancia y los tontos son alzados como lideres por el solo hecho de aparecer en algún programa televisivo carente de contenido. Es bien sabido que la televisión chilena, que moldea a nuestros jóvenes, desplazando a “La escuela” que debería ostentar dicho lugar, carece de contenido valorico alguno. Para los adolescentes de hoy, es mas importante quien es el nuevo ganador del “reality show” del momento o cuantas mujeres u hombres eres capaz de “pescarte” en una noche. Parte de la responsabilidad la tenemos nosotros, las vetustas generaciones. Tienen que surgir los buenos profesores, periodistas, cineastas, ingenieros, músicos, etc. Alguien que les de un claro ejemplo o inspiración y así les permita entender que lo único que están logrando con dicho comportamiento es fregarse la vida y de pasada fregarnos la vida a nosotros que dependemos de ellos. (Con esto no digo que pasadas generaciones sean un deslumbrador éxito, todo lo contrario, creo que esta generación de jóvenes ha de solucionar los problemas sociales que nosotros fuimos incapaces de enmendar)

Para los de “arriba” entre mas sedados estén estos “pergenios” y mas tontos sean, mucho mejor. Los mismos apellidos, existentes desde el tiempo de la colonia, seguirán haciendo de este país su lugar de diversión, su explotada mina de oro. Seguirán las mismas e increíbles irregularidades. Los hospitales entregados a medio construir, los puentes que se caen, las películas llenas de tetas y potos, los transantiago, los políticos ladrones y tantos otros casos. Estamos viviendo tiempos oscuros, no obstante, cinco adolescentes fueron a un concierto sinfónico.

Artículo y fotografía por:

Andrés Gallardo

Un comentario

  1. LuiS_PiPe says:

    Creo que generalizas mucho, yo cada vez conozco más y más adolescentes cultos, atentos a las nuevas actividades artísticas, culturales y sociales. Me carga generalizar, sí es cierto que ha un exceso de adolescentes sin “rumbo” que inventan cualquier cosa con tal de no sentirse solos, pero no metas a todo el mundo en un mismo saco.

    Y bien por los adolescentes allí, quizás debiste preguntarles el motivo de su visita al concierto, para salir de la duda…

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