Transantiasco

normal_odiando_al_transantiago.jpgYo nací en Santiago, toda mi vida me críe en la capital, hoy y por cosas del destino me encuentro viviendo en La Serena. La semana pasada tuve que viajar a la Región Metropolitana por el día, estando en la ciudad, todo mi trayecto lo hice en el proyecto estrella del gobierno, el Transantiago.
Eran aproximadamente las 8.30 de la mañana, metro Estación Central, en la estación debían haber alrededor un centenar de santiaguinos angustiados por subirse a algún vagón para llegar a sus trabajos o a sus casas de estudios. Ahí me di cuenta lo agradecido que estoy de vivir en provincia. Personas desesperadas por tratar de subirse al antiguamente transporte espectacular que era el metro; peleas entre los pasajeros, quizás por algún pisotón, por algún empujón, no me extraña, si viajan peor que cerdos yendo al matadero, los desmayos, al parecer son pan de cada día, esto es inevitable, ya que es impresionante la imagen que muestra esta situación. Conclusión, luego de tratar de subirme infructuosamente a seis carros, decido subir a la superficie e irme en micro.


Ya cerca al mediodía, la cosa comienza a tranquilizarse o mejor dicho a resignarse, es menos complicado usar alguna de las alternativas que existen en la ciudad para trasladarse. Luego de algunas reuniones, y estando en el sector oriente, veo que es hora de irme al centro nuevamente, la hora no me acompaña, son alrededor de las 7 de la tarde, es el momento exacto en donde miles de santiaguinos vuelven a sus hogares. La Escuela Militar, es un mar de gente, de personas atropellándose unos a otros para tratar de quedar en la primera línea y así subirse de una al vagón. Para mi bolsillo sólo me quedan dos opciones, A.- la micro, la hora del taco, los tirones entre el freno y el acelerador- B.- el metro, asfixia, los apretones, para las minas los agarrones.
Obviamente no me fui en metro, es una tarea titánica viajar de esa manera y pensar que los pobres lo deben hacer todos los días, definitivamente me cambiaron al Santiago que dejé hace aproximadamente un año atrás, es más caótico, angustiante, inseguro, ahora viene la lluvia, el frío y más meses de desesperación por no contar con un transporte que te cerciore que viajaras, tranquilo, seguro y por sobre todo digno.

Foto superior gentileza de Plataforma Urbana.

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2 comentarios

  1. Ymode says:

    Y esa es la pura verdad….

    Yo, me deprimo cuando llega la hora de irme a la casa… pensar que tengo que estar al menos 1 hora en la micro…. solo para llegar mas cansada a la casa….

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